17 de Febrero 2012
* La renuncia de Tomás * Yunes no lo quiere en el gabinete de Duarte * COCOTAB no entrega obras a tiempo * Tribus contra imposición de Rocío Nahle * Theurel, Tony Macías, Pepe Tubilla y el negocio de las luminarias
Javier Duarte de Ochoa no es amigo de la justicia ni de la ley, pero sí del atropello y la impunidad. Sus filias están en el lado oscuro del poder y sus fobias las expresa en críticos y detractores, adversarios políticos y disidentes encarnizados, con puño terso y verso rudo.
Socio de bellacos, políticamente improvisado, pigmeo en una silla que le queda inmensa, no se inmuta el gobernador de Veracruz ante la beligerancia de grupos violentos, vandálicos actores de la vida diaria, contra sectores específicos de la sociedad. Le impone la sangre fría del crimen organizado, pero no la arbitrariedad de la delincuencia común y menos, mucho menos, la de los rufianes priístas.
Ayer, un grupo de campesinos de la región de Alamo describió el clima de terror que ha impuesto el líder del Movimiento de los 400 Pueblos, César del Angel Fuentes, contra 80 familias, sobre quienes ha ejercido una revancha por haberse negado a continuar participando en protestas sin ropa.
Plantados frente al palacio de gobierno, en Xalapa, la capital veracruzana, el grupo encabezado por César Cuervo Mejía reveló las trapacerías del líder de los 400 Pueblos, la extorsión, obligados a pagar 800 pesos anuales por hectárea.
“Fuimos despojados de nuestras tierras y casas —expresó— por Cesar del Ángel ya que no quisimos pagar la cuota que exige. Estamos viviendo de arrimados y no tenemos recursos. Venimos a pedir el apoyo de las autoridades para que nos devuelvan nuestras tierras y que castiguen a César. Ya no queremos agresiones de su parte”.
Precisaron que quienes se niegan a continuar pagando cuotas, son objeto de vigilancia, acoso y agresiones por parte de la pandilla de César el Angel. Les fabrican delitos para encarcelarlos.
Tocaron, sin embargo, la fibra sensible del líder de los 400 Pueblos: la protección oficial para evadir cualquier acción legal.